Madre Francisca del Espíritu Santo

FUNDADORA DE LA CONGREGACIÓN

FRANCISCANAS DEL ESPÍRITU SANTO

(de MONTPELLIER)

Nacimiento, estudios, vocación 

Búsqueda

Fundación

Misión

Muerte

Nacimiento, estudios, vocación

La Congregación de FRANCISCANAS DEL ESPÍRITU SANTO (FRANCISCANAS DE MONTPELLIER), tiene su origen en Francia. Su fundadora, CAROLINA BARÓN, nació en Mailhac, (Aude), Francia, el 12 de Diciembre de 1.820, en el seno de una familia probada por el sufrimiento. Su padre quedó ciego a consecuencia de una enfermedad, poco después de la celebración de su matrimonio.

Realizó sus estudios en un internado de las Hermanas de San José de Lyón, en Saint-Pons, y al finalizarlos, entró en el Noviciado de estas Religiosas, tomando el hábito en 1.837.

Durante los años que pasó en aquella Congregación, desarrolló su misión en tareas educativas, respondiendo con gran entrega y éxito desde las clases y la dirección de varias escuelas. Desde 1.856, tiene que compaginar la tarea educativa con jóvenes, con la Formación como Maestra de Novicias.

Las dificultades del trabajo y las de la convivencia se multiplican para ella y comienzan unos años de prueba en los que trata de buscar la voluntad de Dios, y que fueron ocasión para su iniciación en la escuela franciscana, ya que acudía frecuentemente a hacer oración y a buscar luz a una capillita dedicada a San Francisco de Asís, cercana a la escuela de Lézignan, donde entonces residía. Sus dificultades fueron creciendo, y el Obispo de Montpellier, Monseñor Charles-Thomas Thibault, le aconseja que deje la Congregación, sin quedar desligada de sus votos religiosos, bajo su personal tutela y orientación.

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Búsqueda

Pasados unos meses de oración y búsqueda, y de encuentros providenciales, es el mismo Obispo el que la anima para que secunde los deseos de un sacerdote terciario franciscano, l´Abbé Faury, que quiere establecer una nueva rama de la familia franciscana en la diócesis de Montpellier. El 11 de Octubre de 1.860, Carolina Barón es recibida en la Tercera Orden de San Francisco y toma el nombre de FRANCISCA DEL ESPÍRITU SANTO. Quiere significar con ese nombre su deseo de seguir a Jesucristo, por el camino de Francisco de Asís, abierta totalmente a la acción del Espíritu.

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Fundación

Pocos meses después, modelada ya por el espíritu de Francisco, e interpelada por los signos de su tiempo, el 19 de Marzo de 1.861, tiene lugar la fundación de la Congregación, en la capilla del Obispado de Montpellier; uniéndose a ella tres jóvenes compañeras, Maria Nougaret, Felicia Bras y Ana Martinolet. El 3 de Abril de 1.861, las hermanas se instalan en Saint Chinian, cuna de la Congregación.

"...Dios sabe a donde me lleva; yo no hago mi obra sino la SUYA."

                                                           (M. Francisca del Espíritu Santo)

Madre Francisca del Espíritu Santo, era consciente de no inventar nada nuevo como fundadora. Para ella San Francisco había dicho ya todo. Ella procuraba solamente adaptar la Regla de la Tercera Orden Franciscana a la exigencias de la vida moderna. Nunca obró sola, sino siempre como Iglesia, pedía consejo a su Obispo, contando siempre con la participación de sus hermanas.

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Misión

Al cabo de cinco años de existencia, la comunidad cuenta con 25 hermanas. El momento de extenderse ha llegado.

Madre Francisca, buscando transmitir los valores evangélicos de fraternidad y minoridad, orientó las actividades de la Congregación según las necesidades de su época. Encontramos a las primeras hermanas, educando a niños y jóvenes en escuelas y orfanatos, atendiendo a enfermos y ancianos, participando en las catequesis parroquial etc., siempre en medio de una gran pobreza, apoyadas en la fuerza del Señor. Francisca del Espíritu Santo, recordando el interés de Francisco porque los Hermanos tuvieran, por encima de todo, el espíritu del Señor, recomienda a sus hermanas, a medida que los trabajos se van multiplicando: "Cuidad mucho que Dios sea el principio y el fin de vuestras acciones"

En su itinerario, a lo largo de su vida y en sus escritos, resaltan de manera especial:

 

El amor al Maestro y la búsqueda de su querer.

Su sentido de sacrificio y el amor a la cruz.

Su disponibilidad y desinterés, entrega y sacrificio a favor de los hombres.

Su espíritu apostólico fruto del amor. Quien ama busca por todos los medios hacer amar a quienes viven en su entorno.

Mujer dinámica y sencilla, su palabra cálida y su mirada acogedora, fueron los talismanes que le abrieron todas las puertas. Supo unir admirablemente el ideal de vida y los medios prácticos que hacen posible el mejor servicio al prójimo. Su deseo fue siempre servir. Tenía la fuerza que poseen los santos para atraer a los demás. Era su delicadeza y la transparencia de sus actitudes lo que más atraía de ella. Mujer recia, como quien se ha curtido largamente en el crisol del sufrimiento, era todo bondad para los demás. Era un destello amoroso del Señor que había cautivado su corazón. Fue una de esas personas grandes que llegan a saber por experiencia que hay más riqueza en dar que en recibir, y más alegría en el compartir que en el poseer

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Muerte

En la Navidad de 1.882, gravemente enferma, anima a sus Hermanas para que preparen la fiesta. Ella misma participa con todas en la Misa de medianoche y presiente que aquella comunión es su Viático.

 Su vida se prolongó todavía dos días más, en los que no cesó de dar consejos a sus hijas:.."Yo he terminado mi tarea, vais a comenzar la vuestra..." " ¡Que Dios conserve mi obra! ¡me ha costado tanto fundarla!. Por ella daría gustosa otra vida, si Dios se dignase concedérmela.  Murió el 28 de diciembre de 1.882 a las dos de la madrugada besando su crucifijo.

Sus últimas palabras fueron:

FIDELIDAD, CARIDAD, OBEDIENCIA...

Un testamento cuidadosamente guardado por aquellas primeras Hermanas, y un empeño de las que a lo largo de la vida de la Congregación y hasta nuestros días, queremos vivir siguiendo a Jesucristo en esta familia franciscana, bajo el impulso del Espíritu Santo.

Fue enterrada en el cementerio de nuestra casa de Saint-Chinian. 

El 24 de Octubre  1.951 tiene lugar  la exhumación de los "restos" de  Madre Francisca del Espíritu Santo y su traslado a la Casa Madre (Montpellier).

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Saint-Chinian

Montpellier

A su muerte la Congregación contaba con noventa Religiosas y doce Casas, establecidas todas en Francia, en los Departamentos de Hérault, Aude, Haute-Garonne y Hautes-Pyrénées

El 3 de Abril de 1.959 se abre el proceso de Beatificación de la Sierva de Dios, Madre Francisca del Espíritu Santo, Fundadora del Instituto.

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