SAN FRANCISCO DE ASÍS

 

 

 

 

 

EL DIOS de FRANCISCO es el DIOS de JESÚS, encontrado en el Evangelio.

Un DIOS familiar, Padre, que camina con el hombre en la historia. No es un DIOS de leyes y sacrificios. Es el DIOS que sólo piensa en el BIEN y FELICIDAD de sus criaturas, que goza y sufre con ellas. Es el DIOS que perdona, tanto al hijo que se aleja de casa, como al que se queda.

Por eso FRANCISCO  es pobre, tolerante, alegre, pacífico y amante de todo lo creado por DIOS, para nuestro bien .(V. F.)

 

NUESTRO ESPÍRITU


Nuestro Espíritu FRANCISCANO, está basado en la FRATERNIDAD Y MINORIDAD.

MADRE FRANCISCA DEL ESPÍRITU SANTO, fiel imitadora de SAN FRANCISCO DE ASÍS, quiso que su FRATERNIDAD fuera hecha de Caridad acogedora de todos, confiada en la ayuda de los otros, sencilla en sus relaciones, deseosa de compartirlo todo y radiante de alegría. 

"Adoptamos esta forma de vida, gozosas de realizarla en un MUNDO necesitado del testimonio de una auténtica FRATERNIDAD. Const. Nº 7.

Nuestra FRATERNIDAD se fundamenta en DIOS mismo y no en los intereses, trabajo e ideología. "..Que todos sean uno..."

Nuestra Oración, como FRANCISCANAS, es de Alabanza y acción de gracias, en una actitud pobre, sencilla y confiada.

En ella permanecemos solidarias de nuestros hermanos los hombre, preocupadas por sus necesidades y es la Oración la que nos lanza a ocuparnos de ellos en NUESTRA MISIÓN.

Siguiendo a nuestra Fundadora, queremos ser fieles a la Iglesia y cooperamos en su misión evangelizadora:

"Según el contexto y las necesidades de cada lugar, vivimos nuestra vocación de alabanza a Dios y de servicio a su Reino, en maneras pluriformes de vida y actividad, dando preferencia a los pobres "(Const. Nº 3).

"Dejándonos penetrar por la fuerza del misterio pascual, para hacer fecunda nuestra vocación evangélica en la Iglesia y en el mundo, realizaremos nuestras tareas apostólicas en una síntesis vital de contemplación y acción" (Const. Nº 4).

"Nuestro apostolado esencial consiste en vivir en verdad, sencillez y alegría la vida evangélica consagrada, en una fraternidad de menores. De la autenticidad de esta vida, brota nuestro dinamismo apostólico" (Const.  Nº 42).

"La fraternidad es un don de Dios y también una tarea. En ella participamos en el Misterio Pascual, muriendo al egoísmo para vivir de amor. Al estilo de San Francisco, acogemos a nuestras Hermanas como un don que el Señor nos hace" (Const. Nº 8).

"En medio de las contestaciones violentas, en la preocupación por la justicia y por los pobres, nos esforzaremos en promover la PAZ evangélica, pero con la valentía que hace falta para sufrir, a veces, la persecución, según la bienaventuranza del Maestro" (Const. Nº 45).