CELEBRAMOS NUESTRO XXIX CAPITULO GENERAL

25/07/2009 a 12/08/2009

Este fue el slogan del capítulo

Vista parcial de la sala de sesiones

todo estaba preparado para el trabajo

Se trataron 8 grandes temas:

    TEMA 1: UNA ESPIRITUALIDAD QUE HUMANIZA Y SIRVE

Desde hace tiempo la Congregación intuye que "algo nuevo está brotando" (Is 43,19). Lo dicen los mismos anhelos de espiritualidad de las hermanas que siguen vivos, más allá de sus limitaciones.

Vemos que esa nueva espiritualidad tiene que ver con actitudes profundas de la persona, con comportamientos cristianos, con sueños que anidan en el fondo del corazón.

La certeza de que podemos ayudarnos a ir gestando esa nueva espiritualidad nos anima a volver sobre esta senda sin desaliento.

    TEMA 2: TODO CAMBIA

Como Congregación, con ánimo creyente, queremos mirar la realidad que nos rodea, de la que formamos parte, y con la que nos sentimos hermanas.

No queremos sentirnos extrañas a nada ni a nadie. En los torbellinos de un mundo cambiante queremos vivir una espiritualidad que humaniza y sirve, caminando hacia "la tierra nueva en que habite la justicia" (za Pe 3,12).

    TEMA 3: EN EL SISTEMA SIN SER DEL SISTEMA

Posiblemente sea éste el mayor dilema en el que se mueve la vida religiosa: cómo ser alternativa para un sistema que deshumaniza. Y cómo serIo no en contra, sino de manera fraterna. Nos hacemos esta pregunta con toda seriedad.

y para ello, haciendo un ejercicio de sinceridad, comprobamos que nuestra vida pide cambios reales si quiere mantenerse en este mundo cambiante que es el nuestro. El mayor será un cambio de mirada: mirar de modo nuevo al mundo del que somos parte; mirar de un modo nuevo al Evangelio en que creemos.

Siente la Congregación que en esto se juega su identidad y su futuro. Por eso, superando el sentimiento de estar ante algo "teórico", nos planteamos el mayor reto del Evangelio "No te pido que los retires del mundo sino que los guardes del mal" (Jn 17,15).

     TEMA 4: LOS GRANDES PROBLEMAS QUE AFECTAN A LA HUMANIDAD

Por su magnitud y sus consecuencias, la Congregación está impresionada por los grandes problemas que hoy afectan a la humanidad. Hemos entendido que el dolor del otro no puede sernos ajeno. Es el mismo sentir de Jesús que deseaba una buena noticia para el más pobre (Lc 4,16-20)

Por eso mismo, sabemos que algo tenemos que decir y que el gran volumen de estas cuestiones no puede ser razón para nuestro retraimiento. No se nos pide que hagamos mucho, sino lo que tenemos que hacer.

Esto nos obliga a mirar el ancho mundo como nuestra casa.

Todo lo que ocurre en él nos atañe y sobre ello tenemos nuestra parte de responsabilidad.

    TEMA 5: LA HORA DE  "LO INTER"

La Congregación hace tiempo que va comprendiendo que, por diversas razones, no puede hacer ni la vida ni la misión sin conexión con los otros grupos religiosos. La vieja autonomía de cada Congregación, de cada Región y aun de cada Comunidad ha pasado a la historia.

Por otra parte, no podemos sustraernos a la evidencia de que muchos grupos religiosos hacemos cosas muy similares, con espiritualidades muy próximas. Las posibilidades de un trabajo intercongregacional están al alcance de la mano.

Nos mueve el aprecio fraterno, que como creyentes tenemos con los demás grupos religiosos. Esta fraternidad ampliada es el contexto espiritual en que se enmarca lo "Inter", el mismo anhelo de la Palabra que demanda a los creyentes "tener un mismo sentir" (Rm 12,16).

    TEMA 6: LA HORA DE LOS/AS LAICOS/AS

La Congregación ha constatado, desde hace tiempo, que el camino con los laicos es irreversible. Se ha ido haciendo un trabajo conjunto desde distintas opciones y hemos visto que es una fuente de riqueza para la Iglesia y para nuestra propia vocación.

Esto hace que vayamos cambiando nuestra mirada hacia los laicos. Nos vamos sintiendo cada vez más hermanos. Se amplía la fraternidad y se multiplican los recursos para la misión.

Ellos nos alientan con su aprecio en nuestras opciones de vida; nos valoran en nuestros mismos intentos; nos dicen que el carisma franciscano es hermoso y algunos desean participar en él. En el fondo, al abrirles la puerta, se amplía la familia, crece el amor y se fortalece el cuerpo, diverso y uno a la vez de la familia humana (1 Cor 12,12ss).

    TEMA 7: LOS CAMINOS DE LA MUJER

Desde hace años la Congregación ha entendido que el mundo de la mujer es una oportunidad nueva que se abre para la sociedad, la Iglesia y la vida religiosa. Nos vamos involucrando en ese movimiento con interés.

Por eso, va creciendo la certeza de que, por encima de limitaciones, somos como mujeres, agentes de un cambio. Es una suerte y también una responsabilidad.

El Capítulo quiere decir que toda hermana puede ser decisiva en estas sendas, porque la mujer tiene en la mano la profecía mayor, la que habla de la auténtica igualdad entre los seres humanos. (Cfr Gal 3,28)

    TEMA 8: LA PALABRA COMO DINAMISMO REAL DE NUESTRA SOCIEDAD DE HOY.

La Congregación sabe que las personas, tanto dentro como fuera de casa, están muy necesitadas de palabras buenas, curativas, fraternas. Desde esa necesidad mira a la Palabra como a una eficaz ayuda.

Es que la Palabra es inspiradora, iluminadora, alentadora de los pasos humanos y, por ello, imprescindible compañera de camino. (Sal 118,115)

Intuimos que hemos de hacer un trabajo por vivir la Palabra en este hoy, por actualizarla, por adherirla a los caminos de la sociedad y de nuestras comunidades.

 

Además del estudio de los distintos temas y sus conclusiones, llevamos a cabo la elección de la Madre General y su Consejo:

El día dedicado a elegir a la Superiora General, iniciamos nuestra jornada con  la Eucaristía.

           Seguidamente en la Sala Capitular tras invocar el  Veni Creator, momento muy emotivo, se procedió a la votación, en la que por unanimidad fue reelegida Mª Ángeles.

 

PALABRAS DE  NUESTRA MADRE GENERAL

DIRIGIDAS AL CAPÍTULO EN EL MOMENTO DE SU ELECCIÓN

        

         Como anoche me di cuenta de que era casi seguro que hoy tendría que decir algo, he escrito unas palabras porque comprendéis que este momento no es para improvisar.   

            No se si recordáis el texto de Pablo en la primera carta a Timoteo donde  habla de las cualidades deseadas para un responsable (Obispo) en las primeras comunidades.    “Querer llegar a ser Responsable en la Iglesia, es una bella carga”, dice.

            Un responsable de comunidad tiene que ser, sereno, razonable, pacífico, desinteresado, educado, hospitalario, desprendido del dinero, y otras cosas que no son aplicables aquí.

            Vosotras ayer, aún alargabais la lista. Pedíais que vuestra hermana general tendría que ser una mujer de fe, de oración, una mujer de Dios, capaz de fomentar al unión, discreta, disponible a todas, capaz de acoger y escuchar a cada hermana y capaz también de hablar. Capaz de  animar a la Congregación con una visión de futuro… ¡casi nada!

            Al menos a alguna se le ocurrió decir también que tendría que ser una mujer normal, con sus deficiencias como todo ser humano.

            Comprendéis que me lo pusisteis difícil con este listón tan alto que marcabais. Difícil no, casi imposible para mí.  Menos mal que  es el Señor el que nos conduce y que si “El Señor no construye en vano nos cansamos”.

            Además la palabra de esta mañana también ha sido una palabra de iluminación. Todo creyente, toda hermana, yo ahora  sobre todo tengo que  practicar la misericordia.

            No se si este servicio podrá ser  a lo largo del tiempo una “bella carga”. Como, carga es seguro que será, quisiera que mi disposición y vuestro apoyo, puedan hacer que sea  bella.

            Ojala pueda vivir este servicio a lo largo de todos los días como una carga bella. Y que la seguridad de que El Señor va conmigo y todas vosotras estáis en lo mismo que yo, pues, nos  hagan a todas vivir esta  experiencia.

            Y otra vez he  experimentado cómo la Palabra de Dios tiene siempre un toque de “oportunidad”.

            Ayer, al acabar la Asamblea, comprendéis que yo quedé afectada y al escuchar en la celebración de la Eucaristía, la Palabra en el evangelio me parecía elegida para ese momento.

            Es una paradoja “El que quiera ganar su vida, la pierde. Y el que pierde su vida por Jesús, por los demás, gana vida”. Os acordáis del comentario tan vivo que hizo Fidel. 

        J. A. Pagola hace un comentario también precioso: “Si quiero ganar, mantener, salvar mis intereses, mi bienestar, mi seguridad, mi imagen…lo echo todo a perder. Si por el contrario se perder por causa de Jesús, por causa de la hermana, por causa del necesitado…mi tranquilidad, mi tiempo, mi salud, mi vida…lo ganaré todo”           

        Me parece que en este servicio que me pedís, ir  entendiendo esta paradoja me va a venir al pelo.

            Comenzamos una nueva etapa que hemos soñado que sea una etapa de vida. Aunque sean tiempos difíciles, aunque tengamos poco, y seamos débiles, queremos arriesgar, queremos vivir con los ojos y el corazón abierto para  ver y sentir el dolor de tantos hermanos nuestros.

            Apertura de ojos y de corazón para ver y sentir a cada hermana desde el corazón de ese Dios misericordia que Jesús nos expresa tan claramente.

            Y desde esa mirada compasiva, como la de Jesús, arriesgar, invertir en esta empresa de  fraternidad y de alivio para el débil. Seguro que ganamos.

            Al aceptar esto que me pedís lo hago pensando que es lo que queremos hacer todas, apoyándonos, alentándonos  mutuamente. Y que es en esta dirección de “abrir las ventanas” al ancho mundo, en el que queremos caminar juntas durante este tiempo que comenzamos.

            Nos encomendáis la tarea de alentaros, sosteneros, empujaros en esta dirección. Y nosotras, el Consejo, también necesitamos vuestro aliento en este sentido para sumar fuerzas, nunca restar.

Sabiendo que el Señor es el que construye, que El es el que nos sostiene y acompaña. Y yo… pues… “al tajo”.

            A ver si a lo largo del sexenio, podemos vivir cada una la tarea que nos toca, como una bella carga.

            A ver si todas podemos experimentar con gozo que  el que arriesga puede ganar más; que la que entrega vida, gana VIDA. Lo dice el Evangelio. Y sabemos que tiene razón.

            Estos días pasados me rondaba una idea acordándome del  dicho que se ha hecho popular y ya sabemos que el pueblo tiene cierta sabiduría: “Nunca segundas partes fueron buenas”  .

        Pero quiero hacer más caso a la Palabra de Dios. Es realmente más segura.

Tras su aceptación del cargo y dirigirnos unas palabras  de confianza en que cuenta con la colaboración de  todas las hermanas de la Congregación: “Para llevar esta bella carga” (Tim.3,1 ss) rompimos en un gran aplauso, abrazos, felicitaciones, algunas lagrimitas y todo esto a ritmo africano, que le dio  un aire festivo al momento. Inmediatamente bajamos a la Capilla para cantar el Magnificat en acción de gracias.